Medio siglo con los pies en la arena
Cala Treumal no es un restaurante que mira al mar: es un trozo de mar al que se viene a comer. Esta es su historia.

Un rincón que no ha cambiado de alma
Abrimos en 1971, cuando la Costa Brava todavía guardaba calas casi secretas. Treumal era una de ellas: cien metros de arena fina entre rocas y pinos, con un agua tan clara que invitaba a quedarse.
Más de cincuenta años después seguimos en el mismo sitio, con la misma idea sencilla. Producto fresco, fuego, arroces que piden su tiempo y una mesa donde nadie te mete prisa.

Un sitio de familias
Aquí han crecido generaciones enteras. Niños que venían a bañarse y que hoy vuelven con sus propios hijos. Esa continuidad, la de la gente que repite verano tras verano, es lo que mejor explica lo que hacemos.
Por eso cuidamos cada detalle como si recibiéramos en casa: el trato cercano, las mesas al sol y la sensación de que el tiempo, por un rato, va más despacio.
«No inventamos nada. Solo intentamos que el mar sepa a mar y que cada comida se recuerde.» El Xiringuito Cala Treumal
Lo que define a Cala Treumal
El entorno
Una de las calas más bonitas de Blanes, protegida del viento y rodeada de naturaleza. El paisaje es parte del menú.
La cocina
Mediterránea y de temporada. Arroces, marisco, pescado de lonja y producto a la brasa, sin complicaciones.
La sobremesa
Aquí se viene a quedarse. Comidas largas, charla y un café mirando el agua antes de volver a la toalla.
El verano
Por la noche, en temporada alta, la cala se llena de música en vivo y cenas frente al mar.